¿Sabías que el hígado graso no alcohólico (NAFDL en inglés) es una enfermedad que afecta a cada vez más personas en el mundo y puede tener graves consecuencias para la salud?
Actualmente, no hay un tratamiento específico y, por tanto, una de las principales estrategias para tratar el hígado graso es el ejercicio físico junto a cambios en la alimentación, reducción de peso y control de factores de riesgo cardiometabólico.
¿Qué es el hígado graso no alcohólico y por qué se produce?
Se trata de una condición en la que se acumula grasa en el hígado, lo cual puede provocar inflamación, fibrosis y daño hepático, pero que no está asociado a un consumo excesivo de bebidas alcohólicas (menos de 20 g/día para mujeres y 30 g/día para hombres).
Además, la evidencia apunta a que esta enfermedad está relacionada con hábitos poco saludables como el sedentarismo y dietas altas en calorías, pero nutricionalmente pobres, así como con alteraciones de la microbiota intestinal y sus metabolitos.
¿Cuál es el mejor ejercicio para hígado graso?
Según la Guía de Práctica clínica española para Manejo de la enfermedad hepática grasa no alcohólica del 2018, se recomienda instar a los pacientes a caminar o correr durante 150-200 minutos a la semana para obtener el máximo beneficio, lo cual coincide con las pautas de la Organización Mundial de la Salud para reducir riesgos cardiometabólicos y prevenir enfermedades crónicas.
Sin embargo, no se había establecido qué tipo de ejercicio resulta mejor para reducir de forma efectiva la infiltración de grasa en el hígado.
En 2021 se publicó un metaanálisis, donde se propuso investigar cómo el ejercicio físico y sus tipos de entrenamiento (aeróbico, de resistencia o combinado) podían mejorar el funcionamiento del hígado, la cantidad de grasa depositada en él y el metabolismo de las grasas y los azúcares.
Lo que se puede concluir del estudio es que el ejercicio es capaz de disminuir el hígado graso, sin importar el tipo de régimen que se lleve a cabo.
No obstante, si se quiere actuar sobre el riesgo cardiometabólico asociado a la enfermedad y mejorar el perfil lipídico en sangre, la resistencia a la insulina y glucemia, lo ideal será combinar ejercicios aeróbicos y de resistencia.
A continuación, se detalla un cuadro resumen de los resultados obtenidos de este metaanálisis:
| Efectos a nivel de: | Ejercicio aeróbico | Ejercicio de resistencia | Régimen combinado |
| Grasa hepática | Disminución significativa | Disminución significativa | Disminución significativa |
| Enzimas hepáticas (TGO Y TGP) | Disminución significativa | Sin efecto relevante | Sin efecto relevante |
| Colesterol bueno (HDL) | Aumento no significativo | Aumento no significativo | Aumento no significativo |
| Colesterol malo (LDL) | Disminución significativa | Disminución significativa | Disminución significativa |
| Glucemia (azúcar en sangre) | Sin cambio significativo | Sin cambio significativo | Sin cambio significativo |
Cabe destacar que en esta investigación se revisaron 10 estudios que habían comparado el efecto de diferentes tipos de actividad (aeróbica, de resistencia o combinada) en personas con NAFDL, sin tener en cuenta la pérdida de peso ni la dieta.
En total, se analizaron los datos de 328 personas, de las cuales 136 habían hecho algún tipo de ejercicio y 192 no. Todos los participantes tenían más de 18 años y habían sido diagnosticados con hígado graso no alcohólico mediante algún método de imagen o biopsia. Asimismo, se tomaron en cuenta, solo los estudios donde las pautas de ejercicios duraron entre 8 a 12 semanas.
Preguntas frecuentes
¿Si tengo hígado graso puedo hacer ejercicio?
Claro, si no tienes otra enfermedad asociada ni limitación física, puedes empezar una rutina de ejercicios de 25 minutos, 6 días a la semana e ir incrementándola poco a poco, hasta alcanzar los 200 minutos semanales.
Además, recuerda que al menos 2 o 3 veces a la semana deberías hacer ejercicios de fuerza o resistencia, porque así obtendrás mejores resultados.
¿El hígado graso se cura con ejercicio nada más?
Aunque el ejercicio en general sin metas a perder peso, puede disminuir la infiltración grasa del hígado, los niveles de transaminasas, la inflamación y mejorar el perfil lipídico, no es suficiente para revertir al máximo este estado.
Se necesita acompañar la rutina de entrenamiento físico con un plan de alimentación equilibrado e personalizado, con el fin de actuar sobre los pilares fisiopatológicos que intervienen en el desarrollo y progresión de esta enfermedad.
Ahora, ya sabes cuál es el ejercicio para hígado graso y cómo puede ayudarte una rutina física diaria a mejorar ciertos parámetros de tu salud.
Sin embargo, si estás presentando esta enfermedad, te invito a visitar a un profesional médico y un especialista en nutrición para que puedas dilucidar tus dudas, recibir una valoración completa, así como el tratamiento y las orientaciones más adecuadas a tus necesidades.
Recuerda, que no todos somos iguales y cada tratamiento debe ser individualizado.
Fuente:
Babu, A. F., Csader, S., Lok, J., Gómez-Gallego, C., Hanhineva, K., El-Nezami, H., & Schwab, U. (2021). Positive Effects of Exercise Intervention without Weight Loss and Dietary Changes in NAFLD-Related Clinical Parameters: A Systematic Review and Meta-Analysis. Nutrients, 13(9), 3135. https://doi.org/10.3390/nu13093135







